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Annie Leppala, generación ’81

Posted on Jun 30, 2013 by in Blog | 0 comments

Anni Leppala nació en
Helsinki, Finlandia, en 1981. La joven y talentosa artista estudió en la
Univerisdad de Arte y Diseño de Helsinki y al graduarse fue elegida la artista
finlandesa mas joven del año.

Anni tiene la capacidad
de hacer poesía con sus imágenes, llenas de color y sensaciones que no cesan de
evocar instantes perdidos e interioridades. 
Explora tanto en las cualidades materiales como imaginativas de sus
obras.

Toda la obra de Anni esta
plagada de metáforas y el eje de su lenguaje visual esta anclado en el paso del
tiempo: la nostalgia y el pasado son parte constitutiva de la imagen.

En ella, la fotografía es
la posibilidad de detener un acontecimiento en el tiempo, capturar el instante
y lograr que sus detalles más sutiles se vuelvan inmóviles ante su paso.

Anni navega entre el
constante cambio entre el sentimiento de estar vivo y la conciencia de los
momentos que se van sucediendo uno detrás de otro, la tristeza y el recuerdo
junto con la pulsión de vida.

La relación
con lo metafórico es no lineal. Sus imágenes se suceden en tiempos y momentos
cotidianos, donde la atmósfera, los colores y los espacios que se habitan, son
los que se encargan de transmitir esa sensación de nostalgia que acompaña toda
la obra de Anni.

Los elementos presentes en
sus fotografías son pocos, los encuadres cerrados e intimistas y las texturas
dominan la escena. Sus imágenes están repletas de clima, de niebla; el foco
descontracturado evoca con fuerza una profunda nostalgia y plasma el peso del
tiempo en cada rincón. Los objetos abandonados sobre los espacios, estacionados
en momentos antiguos, refuerzan la sensación de abandono y desasosiego.

Anni encuentra en la
fotografía el medio para conservar un sentimiento o momento que se va, un hilo
visible donde sujetar el devenir.

La obra de Leppala, nos
recuerda a la de Lewis Carroll, a través de la ensoñación, la melancolía y  la sensación de estar flotando entre texturas
y colores. Su paleta colorida y pálida a la vez, y sus composiciones, a simple
vista clásicas, evocan una sensación de calma en el espectador.

Sin embargo, sus imágenes
no dejan de lado, en ningún momento, el misterio, lo imprevisible y lo
incierto. Los espacios, tanto interiores como exteriores, se convierten en la
representación de emociones que evocan recuerdos y sueños.

x Marina Ludueña

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